Garabatos de payaso
Tu palpitar sobró, qué mentira;
tu puerta salvación, qué salida.
Mi labio busca hacer cosquillas
entre tu cuello y tu hombro;
tengo las yemas amarillas,
de los dedos, por tanto antojo.
Tu papel es cartón, luz bendita;
Tu alma un altavoz, que me grita.
Mi cuerpo busca una camilla
que tenga suero y fondo rojo;
tengo las yemas amarillas
de apretar mientras me encojo.
Y tengo en casa una semilla
que aún no sé si es macho o hembra,
sembrarla me da fatiga
así que voy a traerla;
a ver si crece con tu risa
y se alimenta de tu tierra,
a ver si crece con más prisa
se hace planta y se fermenta.
Tu tierno corazón, qué sandía;
el resto es un melón, siempre fria.
Mi huerto no mantiene vida,
falta el agua de algún pozo;
tengo las yemas amarillas
de sacarla y nunca la cojo.
Forman tus carnes cuando bailan dos banderas,
se ve tu ombligo como flor de tus caderas
hace tu lengua en quien la tiene: hambre,
y quien no encela.
Forman tus pechos cuando amas dos esferas,
se ve tu miembro como flor en primavera,
hace tu cuerpo en quien lo mueve: sangre,
y quien no encela...
De modo considerable
en arrebatos de estusiasmo,
sarcasmo que se hace desagradable
en garabatos de payaso.
Fernan Hidabe - 10-06-03