Consolarme

No, ya te lo he dicho, tu beso no es un compromiso.
Sí, será un capricho, pero déjalo en mi piso,
que mañana te devuelvo lo que sobre de tu carne.

No, no soy un bicho, ni tu boca un lugar de regocijo.
Sí, prefiero un nicho, y no sólo compartirlo.
Otro lugar en este mundo sin ti será sin nadie,
sin otra voz amedrentada como tus cuerdas vocales.
Otro cuerpo yo no quiero ni de otra tela ser el sastre,
pues te he hecho como un vestido hasta pincharme.

Y mi dolor no es mucha sangre,
pero es bastante para hincarse por la yema de mis dedos.
Clavándose en la tierra con la que no puedo quedarme,
agujas que me expulsan desde cielo,
envenenando con croché a lo bello que es tocarte,
y desmembrando cada punto de tu celo
y descosiendo cada nudo hasta no tener consuelo,
eso, eso es lo que quiero, consolarme.


Fernan Hidabe, 2003