Escaleras

El primer escalón produjo una caida,
mi corazón roto condujo su venganza,
seguir subiendo uno a uno los peldaños
me hace daño, pero dispongo de lanzas.

El segundo escalón me recordó cansancio,
mi caparazón agrietado, empeñado, resistente,
seguir subiendo uno a uno los peldaños
me hace daño, golpean mi frente.

Las escaleras inclinadas son espirales hacia el centro
y cuando haga todo el camino tendré un buen inventario
de cada una de sus piezas, qué son ellas, qué yo pienso,
por qué no llevan barandillas en sus bordes ni un armario.

Fernan Hidabe, Junio 2004