Esta vida

Esta vida es tan complicada 
que cuesta distinguir entre amigos y desconocidos,
es tan poco reversible
que consigue encerrarnos en un destino creado por nuestros errores,
es tan falsa y desagradecida
como los silencios del otro despues de un te quiero propio.

Pero supongo que ya lo sabeis,
que aunque no paréis a pensar en ella
porque creeis estar ocupados disfrutándola,
os dais cuenta
del desinterés sobre algo cuando éste se consigue;
de los estúpidos que son los sueños o ilusiones,
que, si se cumplen,
dejan de serlo,
y en su lugar aparecen nuevos.

Pues vaya naturaleza ésta,
que nos da razón para descubrir
que somos meros hospedajes de su vida,
pues no puede considerarse vida la nuestra.

¿Lo es la permanente necesidad de tanto?
¿el incesante deseo de cumplir cada sueño?

Que se acabe la necesidad, diremos, que termine y muera,
eso si es vida, perenne, sin preocupación ni pena,
sin alegría que termine,
sin hambre, ni dolor, sin rabia, ni miedo,
sin esa reflexión que nos hizo tan desdichados e imperfectos.

Sin embargo, si que hay cosas que perduran:
hay palabras que se dan a alguien
y se convierten en sustento para su alegría,
hay formas de mirar a los ojos
que convencen y llegan al fondo del alma,
hay besos que consiguen prolongarse, tanto,
que dejan tu sangre en generaciones enteras,
tu sangre, tu vida, tu cuerpo.

Aquello que se regala, y no se presta
lo que se hace por amor y no por ansia de guerra
lo que se hace por justicia y no por consuelo;
eso es lo importante y valioso,
es lo que te alegrará la existencia,
porque así, seguirás en cada persona,
queriéndote y quieriéndola,
así no habrás pasado en balde y desorientado,
sino sabiendo plantar al paso
y dejando con ésto tu huella,
haciendo cada cosa de tu vida cierta.

Fernan Hidabe, 21 de Mayo, 2003